Una pequeña pieza para crear un rincón propio.
Este candelabro de pared está modelado a mano en gres y esmaltado en un tono suave y natural, con líneas trazadas una a una que enmarcan la forma.
Sencillo, imperfecto y lleno de carácter.
Pensado para sostener una vela fina y acompañar momentos tranquilos: una cena lenta, un libro antes de dormir, una pausa cuando el día termina.
Cada pieza es única. Las variaciones en las líneas y el esmalte forman parte del proceso artesanal.
Se cuelga fácilmente mediante el orificio superior.
Incluye envío en España.